sábado, 12 de noviembre de 2011

Devaluación: ayer y hoy

“(…) las depreciaciones del papel moneda registradas después de la Independencia (…) contribuyeron a acentuar la concentración del ingreso en los grupos ganaderos y comerciantes. La retribución de los trabajadores del campo y las ciudades crecía en menor proporción que la devaluación del peso y que el nivel general de precios internos, que estaba condicionado por los precios de las exportaciones y por los bienes importados que satisfacían la demanda interna. Debido a que los precios de exportación y, con ellos, los ingresos de los ganaderos y comerciantes aumentaban en la misma proporción que la devaluación del peso papel, se producía una transferencia interna de unos sectores sociales a otros, lo cual agudizaba la concentración de la riqueza en pocas manos”.

Este es un fragmento del capítulo VII.3 del libro “La economía argentina” de Aldo Ferrer. Sólo para que vean quienes son los que siempre ganan y quiénes son los que siempre pierden con las devaluaciones abruptas en Argentina, ayer, hoy y siempre.

martes, 1 de noviembre de 2011

Otra mirada sobre el aborto desde el campo nacional y popular.

“Well, there’s three versions of this story
Mine, yours and then the truth”
R. P. Williams

Lo único e irrepetible como condición de lo humano.
¿Es posible discutir el aborto desapasionadamente? Difícil, pero acá va el intento. Primero, habría que dejar por fuera la cuestión de las convicciones íntimas como la religión, pero también se debería dejar por fuera el ateísmo, pues ello también implica una cosmovisión con respecto al mundo que puede adoptar formas incluso más fanáticas que ciertas órdenes dogmáticas extraterrenales. Para el análisis profundo y sincero es necesario dejar afuera a los mitos de cualquier tipo.

Segundo,  más que discutir acerca del concepto de “vida” se debería adoptar el criterio de “humanidad” para abordar la discusión, ya que, al fin y al cabo, es la “vida humana” lo que está siendo sometido a interrogante. La discusión acerca del “inicio de la vida” debería ser reemplazado por el eje relacionado al “alcance del concepto de la humanidad”. Es decir, habría que discutir donde empieza la vida humana como tal. Cabe aquí advertir acerca de los peligros implícitos en una concepción restringida con respecto a que es humano y que no, ya que un concepto restringido nos podría llevar a conclusiones parecidas a las del positivismo decimonónico con respecto a las razas. Esto quiere decir que un concepto restringido con respecto a la humanidad podría derivar en concepciones racistas (o de estratificación racial), ya que esta doctrina indica una jerarquización de lo humano: autoritariamente se indica un “quien” queda enmarcado dentro de lo humano, mientras que el resto termina quedando despojado de los derechos que el pertenecer a la humanidad le otorgan.

Tercero, quedaría por interrogarnos acerca de aquello que caracteriza a lo humano como concepto. Entiendo a lo humano como concepto en los términos más amplios que sean posibles (con tal de no caer en conceptos restrictivos del mismo), por ello –y basado en criterios que respeten los derechos fundamentales del hombre- sería conveniente entender a lo humano como aquellos seres plurales que son iguales en derechos. Mientras que la condición de iguales en derecho es política, la condición humana de seres plurales es anterior a la instancia política. Un ser plural implica considerar a un ser vivo en tanto que Ser, o sea, un individuo único e irrepetible.

Pero soy consciente de que cualquier intento metafísico de dar un significado universal al término terminaría en un pantano del cual sería imposible salir airosos, cualquiera sea la posición que se sostenga. Propongo enmarcar entonces al concepto de lo humano bajo condiciones de análisis racional. Se me cuestionará acerca de la pluralidad de aquel ser que aún no ha nacido y no ha podido mostrar su Ser, es decir, su carácter de único e irrepetible. Pero esa postura es en realidad metafísica, ya que está emparentada con el concepto de acción de Hannah Arendt. La única forma de demostrar el carácter de único e irrepetible de un ser en términos racionales es la codificación genética con que cuenta cada individuo. La misma guarda en sí las condiciones primigenias para entender a lo humano bajo criterios abarcadores y no restrictivos.

Si se entiende a la condición de lo humano bajo los criterios que propongo se deberá entender  también que lo que es llamado “interrupción del embarazo” no es otra cosa que la supresión de un código genético único e irrepetible. Es decir, se suprime a lo humano del ser. Puesto que suprimida la pluralidad, la igualdad se vuelve superflua y termina carente de sentido. Tal cosa como la “interrupción del embarazo” no es (tan solo) una decisión sobre el propio cuerpo, ya que implica a una pluralidad que es suprimida de forma arbitraria.

Los peligros de la eugenesia y la eutanasia.
Lo que se enmascara bajo el debate de la despenalización (eufemismo de legalización) del aborto es una lógica activa que arrastran las derivaciones del iluminismo a partir del positivismo decimonónico más rancio. Examínese sino el caso del artículo 86 inciso 2 del Código Penal Argentino en los casos en que sí permite el aborto:

“El aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta, no es punible: (…) Si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto”.

a. Se permite abortar cuando el embarazo es producto de una violación, ya que el positivismo decimonónico consideraba que el violador engendraría a otro violador. Y como no se deseaba el nacimiento del futuro violador se anticipaban los acontecimientos lógicos mediante su directa supresión aún  en el vientre. Nada tenía esto que ver con la protección de la mujer, lamento decepcionar al feminismo (¿o acaso pensaban que quienes redactaron primigeniamente el Código Penal eran pro-derechos femeninos? Recuérdese que en ese momento la mujer ni siquiera tenía derecho al voto, mucho menos a cosa tal como el aborto).

b. Se permite abortar en el caso de que la mujer tenga alguna patología mental, no para proteger a la mujer (lamento decepcionar al feminismo nuevamente) sino para que no nazcan seres “idiotas o dementes”. Ahora, decir que no se desea el nacimiento de personas con este tipo de características es decir que no se desean este tipo de humanos en la sociedad. La lógica de la eugenesia da paso a la lógica de la eutanasia, se encuentran tan solo a un paso de dar el zarpazo. Con ello no se quiero decir que este artículo “este mal”, sino que no se debería naturalizarlo y se debería más bien deconstruirlo para emprender un análisis verdaderamente agudo.

Recuérdese que los grandes herederos de estas lógicas durante el siglo XX fueron los movimientos que levantaban las banderas de la superioridad racial, en especial el nazismo. Bajo la consigna de Lebensunwertes Leben (algo así como “vida indigna de ser vivida”) se activó una lógica que terminaría en la insania de la así llamada “Solución final”. En el mismo sentido, debería mirarse con mayor suspicacia el caso del aborto legal en Sudáfrica –eslabonada con su historia de apartheid- donde la población blanca y poco fecunda retrocede frente a la población negra.

Con esto no se quiere implicar que aquellos que apoyan el aborto sean necesariamente nazis, sino que claramente se constituyen como herederos de la lógica del positivismo decimonónico y se encuentran emparentados con la eugenesia y la eutanasia.

Las mujeres en riesgo.
El Estado debe proteger a las mujeres. La Asignación Universal por Hijo (AUH) ha sido un paso gigantesco en este sentido, y la AUH a las mujeres embarazadas lo ha sido aún más. Sin duda este es el camino hacia la protección de las mujeres y niños en riesgo. Ese -complementado por otras medidas- debería ser el sendero a transitar por un Estado de derecho democrático y por el movimiento nacional y popular.

Habrá quienes todavía digan “hay mujeres que se mueren por hacerse abortos en este país” y ello es cierto. También las hay quienes se mueren durante el parto. Las hay también durante el aborto en condiciones legales en países que así lo permiten. Hablar sobre ello sería de lo más estéril. El primer problema que G. W. Bush tuvo que enfrentar en su presidencia fue un incendio en los bosques californianos. Una vez apagado el fuego le preguntaron cuál sería la solución para que un incendio de ese tipo no volviese a repetirse. Bush contestó que incentivaría la desforestación: sin árboles no hay fuego.

Desgraciadamente, aquellos grupos que hoy se oponen más férreamente al aborto son aquellos que hicieron todo lo posible para conducir al estado de cosas actuales. La Iglesia Católica principalmente (sin omitir a otras religiones) debería reflexionar en torno a la obstaculación de la enseñanza acerca de medios anticonceptivos y educación sexual en general. Fueron ellos con su visión arcaica quienes acotaron el margen de maniobra para que decisiones extremas como el aborto pudiesen ser evitadas y destruyeron toda posibilidad de debate sedimentado en argumentos racionales. Por su culpa, por su culpa, por su gran culpa.

Sólo pido que no apliquemos la “lógica Bush”. Profundicemos el debate mediante la deconstrucción y un tipo de racionalidad crítica que omita los lugares comunes. Esa es mi humilde (y solitaria) propuesta.

jueves, 27 de octubre de 2011

Volver hecho millones

Hace un año se perdió a un líder, hoy un pueblo señala el camino. Hace un año un hombre cerró los ojos, hoy millones los han abierto. Hace un año un tipo se iba para siempre, hoy miles marchan hacia la plaza. Hoy voy a la plaza.

Pegame, pegame y decíme que lo hago por un interés espurreó. Que por cada cachetada te devuelvo con mil besos. Dale, decime yupie interesado en manejar una empresa estatal, que te contesto con mil voluntades. Dale, que por ser pueblo me consideras gastable. Dale.

Dale, seguí con la perorata de “que el pueblo también se equivoca”, claro, porque la intelectualidad vanguardista no lo hace nunca, ¿no? Dale, ¿con qué más tenés para tirarme? Por ser de manual me vas a decir “la mayoría no implica la Verdad”, “millones de moscas comen mierda…”, pero te vas a equivocar de nuevo, porque no queremos imponer una Verdad en tanto que mayoría, sino una decisión política. Para algo somos soberanos, ¿no? Entonces, pégame, que te la bajo de pecho y te la clavo en el ángulo.

Pegame, peganos, y creete que sos especial por pertenecer a una minoría conocedora de una Verdad más verdadera que la Verdad, a la que sólo vos y unos pocos más tienen acceso. Dale. Conozco ese sentimiento cuasi-mesiánico que sienten las minorías. Lo conozco bien porque estuve ahí toda mi vida. Y ya no lo siento más porque por primera vez en mi vida mis principios coinciden con los de la mayoría. ¿Y sabes qué? Podría hacer lo que haces vos, encerrarme en mi vanidad vanguardista y seguir creyéndome especial. Pero elijo ser sincero conmigo mismo. Dejé huérfana mi vanidad para darme un baño de humildad entre la multitud. No como borrego, sino como subjetividad contigua a otras tantas subjetividades que forman la identidad de este Pueblo. Una pluralidad que camina en la misma dirección, entiende la Patria en el mismo sentido y levanta la Justicia Social como una bandera.

Se fue pero hoy vuelven millones.

lunes, 24 de octubre de 2011

Hijos de la 125

Historia de un par de estudiantes en Rosario resistiendo al sentido común.

Claro, hoy es fácil. Ponerte la casaca del eternauta ya no pesa una tonelada, al menos no tanto. Pero hubo un tiempo en que eso no era así. Quiero contar la historia de dos amigos, y de paso también la mía, al respecto. Porque en Rosario hace tres años, en 2008, hubo dos muchachos que dieron grandes batallas, no contra Clarín ni contra Monsanto, sino contra adversarios proporcionalmente mucho más poderosos en sus respectivas realidades: amigos, familiares y conocidos.

Es que la 125 traslució un clivaje del cual no queríamos hacernos cargo. Antes teníamos simpatía por el Gobierno por su accionar en lo que a los Derechos Humanos respectaba, pero criticábamos el hecho de que no fuesen a fondo contra la estructura económica neoliberal. Nos creíamos marxistas, pero éramos más ingenuos que otra cosa. Y ahí se nos presentó la desnuda realidad: el Gobierno yendo por la renta extraordinaria y los grupos concentrados de poder económico minando la gobernabilidad de una presidenta electa hacía tan solo cinco meses. Rosario estaba desabastecido. Todavía recuerdo a una mujer con su hijo quebrarse ante una góndola de leche vacía y ver por la televisión que se la derramaba en las rutas. Y ahí cambió todo, ¿qué hubiese hecho cualquier persona bien nacida ante semejante atropello? Pero el cambio fue lento. Era muy difícil Rosario para alguien como nosotros en ese entonces. Habíamos elegido el peor momento y lugar para ser kirchnerista. Créanme, no tuvo nada de oportuno nuestro giro intelectual.

Nos juntábamos casi en secreto y hablábamos en voz baja con respecto a la 125. Era un ambiente pesado y uno debía moverse con cautela porque siempre estaba presente la posibilidad que un comentario inoportuno tocase la susceptibilidad de algún sojero que inmediatamente te increpase con todo tipo de adjetivos. No era fácil. Estábamos tan solos.

Pero resistimos y aquí estamos. Batallamos contra el sentido común en cada sobremesa familiar, en cada charla de amigos, en la cola del Pago Fácil y en el bar de la Facultad. El tiempo pasó, perdimos contacto con familiares, algunos amigos nos eliminaron del Facebook, un par de mujeres nos dejaron por ser “ultra-k”, tenemos prohibida la entrada algunos bares y hacer proselitismo en locales de pago de impuestos. Pero cumplimos con nosotros mismos porque realizamos nuestra libertad. Nos realizamos. Y nos realizamos con otros tantos millones. Por eso, a la distancia y levantando un mate espumoso, les mando un abrazo nacional y popular. Por la fuerza de Lucas. Por la fuerza de Fede. Por la fuerza de los hijos de la 125.

domingo, 12 de junio de 2011

La patria facebookera elige

Esta es una encuesta hecha por ON24 en Facebook, bajo la pregunta "Si finalmente se presentan estos cuatro candidatos (Alfonsí, Binner, Fernández de Kirchner y Carrió) a quien votarías? Los números en algunos casos sorprende y en otros no tanto.

Candidato
Votos
Porcentaje
Alfonsín
1181
16,1
Binner
2107
28,7
Ferndández de Kirchner
3780
51,4
Carrió
286
3,9
TOTAL
7354
Elaboración propia en base a datos fuentes: http://www.facebook.com/home.php?sk=question&id=10150623790000083&qa_ref=qd

Los números que arroja Fernández de Kirchner son los que se venían publicando desde hace ya un tiempo. Algunos los negaban, pero la encuesta de Facebook arroja claridad.

Uno hubiese esperado que la alianza de Alfonsín con De Narváez le resultase en un mayor caudal de intención de votos por derecha, pero más bien ha demostrado ser unan grave equivocación estratégica. Sorprende la gran intención de votos de Binner que araña el 30%. Al ver éstos números seguramente hay más de un radical que se está queriendo separar sus genitales de su cuerpo mediante algún objeto punzante. ¿Saben por qué les sucede eso a los radicales? Por permitir que sus sectores de derecha rancia carentes de materia gris como Gerardo Morales u Oscar Aguad formen parte de la toma de decisiones. Son dos tipos que no le suman un voto por fuera de sus punteros de mala muerte que tienen enquistados en sus parroquias feudales. La alianza con De Narváez, por otra parte, mientras que suma dos de cal, resta veinte de arena.

Por último, la Coalición Cívica cosecha escasamente un 3,9%. Esto se debe a la falta de credibilidad que presenta sobre todo su líder. Su giro radical hacia una virulenta posición de derecha anti-kirchnerista le ha restado los apoyos que había reunido en 2007. Es que, como dije el 27 de octubre de 2010 "Vano es el festejo de los antikirchneristas sobre todo porque el cuerpo de su odio ha dejado de existir y eso los obligará a revelar lo que realmente habita en sus almas: ya no podrán decir que no les gusta el “estilo” de Kirchner, la “confrontación” de Néstor, etc. Deberán revelar que lo que realmente les molesta son las políticas populares, el incremento de la igualdad, la creciente libertad, etc. El antikirchnerismo es el gran perdedor del deceso, su rostro está ahora expuesto". Y fue así.



viernes, 13 de mayo de 2011

Oid mortales: a propios y extraños

Sobre la crítica al sistema sindical en el último discurso de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner.


No soy de los que creen en la dialéctica hegeliana como desarrollo de la Historia Universal, ni siquiera en su versión marxista-materialista histórica. Pero en ciertas ocasiones me parece un instrumento analítico interesante. Hoy es uno de esos días en los que la dialéctica como herramienta de análisis histórico me es particularmente útil. Resulta que se me ocurrió pensar al peronismo como afirmación en tanto que movimiento nacional impregnado de ideas de emancipación del proletariado obrero, pero hasta ahí nomás, teniendo en cuenta que en cada sociedad el “sentido común” ofrece ciertas limitaciones. Y se me ocurrió pensar que el menemismo, surgido de las mismas entrañas del peronismo, era exactamente la negación de aquella primera afirmación. El kirchnerismo, proveniente de la corriente peronista que atravesó al menemismo mismo, ¿sería entonces la superación de la dialéctica peronismo+menemismo?

El kirchnerismo, y esto salta a la vista, es la negación del menemismo a nivel estructural (claro está que hablamos dentro del marco del sistema capitalista). Si bien no es su negación en absolutamente todos sus aspectos, si lo es en términos conceptuales. El kirchnerismo es negación de la negación. Pero ello no lo lleva a convertirse en mera afirmación primera, no lo convierte en la primera presidencia de Perón como su esencia. No es –como dicen propios y extraños con connotaciones diferentes según el caso- que el kirchnerismo esté reeditando el primer peronismo (ni siquiera al setentismo montonero). El kirchnerismo es superación dialéctica del peronismo, sobre todo a nivel súper-estructural. Esto se hace notar en el énfasis puesto en el respeto irrestricto por los derechos individuales más caros a los ideales de la humanidad. El rescate de la pluralidad, del respeto por los derechos de las minorías, el apoyo a nuevas formas de libertad de expresión popular, los Derechos Humanos, etc., son parte de la superación súper-estructural.
Ayer la presidenta dio cuenta de aquella superación con respecto a las concepciones clásicas del peronismo. Las vacas sagradas también pueden ser alcanzadas por ésta superación  que no muestra signos de agotamiento. El sindicalismo tendrá que adaptarse a normas democráticas y de responsabilidad institucional, y ello vale para propios y extraños por igual.

Vale decir que ésta crítica hacia el interior del movimiento es posible gracias a dos factores:
a) La oposición, al no representar una seria amenaza para las presidenciales de octubre, permite mirar trincheras adentro sin estar preocupados por la cohesión del movimiento.
b) La fortaleza del Frente Para la Victoria permite darse el “lujo” de poner sobre la mesa la autocrítica necesaria para que el movimiento no se quede estancado.


Pero, a diferencia de lo que planteaba Hegel –y llevado al paroxismo por Fukuyama- la Historia no se termina con el kirchnerismo. No, ni siquiera la superación en si misma parece estar agotada. La cosa no se termina en las paritarias, el crecimiento del PBI, la asignación universal por hijo, el matrimonio igualitario o la ley de medios audiovisuales. El telos de esta superación tiene un horizonte más lejano y amplio del que pensábamos originalmente. Y, lo paradójico es que, por cada paso adelante que da el kirchnerismo ese horizonte inacabado y que convoca a su construcción interminable se ensancha y, al mismo tiempo, se aleja porque las condiciones actuales permiten pensar a un horizonte aún más perfectible[1]. Lo que soñábamos en 2001 hoy está por debajo de la Argentina del 2011, y ésta a su vez nos obliga a imaginar un país que en las condiciones del 2001 hubiese sido considerado como una excentricidad. CFK ha empezado a imaginar una superación de las contradicciones pendientes en el kirchnerismo. Entonces, a imaginar que la Argentina actual lo permite.

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[1] Creo que Ernesto Laclau se apoderó de mi durante éste párrafo.

domingo, 8 de mayo de 2011

¿Es o se hace?


En respuesta al artículo “Lo que se juega en octubre” de Fernando Iglesias en el diario La nación[1]. Mis reflexiones aquí giran en torno a una pregunta que me hice durante el lapso en que leía la nota: el diputado Fernando Iglesias ¿es ignorante o mentiroso?


Abre la nota preguntándose respecto al “ataque” –dice él- que hace el gobierno a ciertos sectores. Cito: “Sus actuales enemigos son la más avanzada y globalizada de las industrias nacionales, el sector económico internacionalmente más competitivo y los medios de comunicación, esenciales en un universo social definido como sociedad global de la información”. Es decir que para Fernando Iglesias una empresa (como Clarín) que ha cometido crímenes de lesa humanidad no debe ser cuestionada por el hecho de ser competitiva. Tampoco debería serlo Techint, aún si no cumple con la ley. Esto es lo que Chantal Mouffe llamaría “esencialismo”, es decir, hacernos creer que  poner en cuestión algunos aspectos del sector empresarial es un ataque universal a la propiedad privada y la inserción del país en el contexto internacional. Nada de eso, aquí las empresas cuestionadas lo están en razón de asuntos particulares y no por sus cualidades de competitividad.

Pero quizás Fernando Iglesias nos quiere decir algo más. Quizás lo que nos quiere decir es que por el hecho de ser competitivas a nivel internacional estas empresas no deberían ser cuestionadas y deberían tener vía libre para hacer lo que se les antoje. Lamento informarle que –aunque con contradicciones e idas y vueltas- esa Argentina pertenece al pasado. Aquí el diputado nos miente.

Me llamó la atención también su definición de lo social como “(…) un universo social definido como sociedad global de la información”. Es decir, parte de un modelo social sistémico-neokantiano-habermasiano en el que las sociedades están constituidas como comunicaciones e individuos. No logra atender a la complejidad de esta fase del capitalismo transnacionalizado (llamado algunas veces globalización) en la que las contradicciones propias del modo de producción no han desaparecido. La “globalización”[2] no es un espacio político en el que el poder se haya diluido, sino que más bien se han agudizado algunos aspectos de la dominación. Pero esto el diputado no lo ve. Aquí Fernando Iglesias ignora.

Continúa diciendo que el aporte del sector industrial al PBI en Argentina es superior al aporte que hace el mismo sector al PBI de Estados Unidos y la Unión Europea. Ahora bien, hay tres cosas para decir al respecto:

A - El sector industrial en Argentina aporta un 35,9%; en la Unión Europea un 28%; y en Estados Unidos un 22,7%. En esto tiene razón Iglesias, Argentina es superior. Pero la insistencia del gobierno por industrializarse adquiere dimensión cuando entendemos que el PBI de Argentina es de U$S 357.092 millones; en la Unión Europea son U$S 17.926.873 millones; y en Estados Unidos son 18,8 billones de dólares. A pesar de ser mayor en términos porcentuales es infinitamente inferior en términos absolutos y reales. Argentina necesita profundizar la industrialización inconclusa del siglo XX. Aquí Fernando Iglesias apuesta por el modelo de los noventas en el que primaba el sector terciario. Aquí el diputado Fernando Iglesias merece ir a marzo.

B - F. Iglesias no reflexiona en torno a la crisis que actualmente viven los países en cuyas economías prevalece el sector terciario. Estados Unidos y la Unión Europea tienen muchas dificultades en reactivar su economía justamente por la composición de sus economías basadas en el sector servicios. Contrastan con la economía China (en la que la participación de la industria en el PBI es del 40%) que pudo atravesar la crisis con mayor facilidad y retomar la senda del crecimiento. El modelo para Argentina no es definitivamente el de la posmodernidad que propone Iglesias. Pero tampoco es el modelo Chino. El modelo para Argentina será argentino o no será.

C - Tampoco reconoce Iglesias los enormes pasos tecnológicos en la industria que se están haciendo en la provincia de Tierra del Fuego y los logros del CONICET, desmereciendo así el trabajo de miles de científicos argentinos.

Continúa diciendo que la “ampliación de la gran fábrica de pobres y de ciudadanos desprotegidos, marginados y dependientes de favores clientelistas que son la base electoral de este gobierno”. Aquí el diputado está a un paso de pedir el voto calificado. Considera que los únicos votos que recibirá el gobierno serán aquellos de las personas que reciban inversión social directa. Ignora el diputado la enorme masa de votantes jóvenes que irán por el FPV. Ignora, esconde, tapa, miente.

Después dice con respecto al gobierno que “(s)us factores de poder se desmoronarían en una Argentina orientada al mundo y al futuro y no a la insensata repetición de sus modelos nacionales ya fracasados”. ¿Acaso el cumplimiento de los DDHH no es parte de la inserción en el mundo?¿No ocupamos acaso sillas en el G-20 (de potencias emergentes), en el G-20 (de potencias mundiales) y presidimos el G-77 (de países no alineados)? La inserción internacional no es buena per se; no es moralmente correcta ni un imperativo categórico por sí misma. Argentina debe integrarse a la globalización, pero existen muchos modos de inserción. En los 90’s Argentina se insertó al mundo en una de las peores formas en que lo puede hacer un país: de rodillas y sin dignidad alguna. Porque, como dice Aldo Ferrer, no basta con insertarse al sistema internacional sino que hay que hacerlo en condiciones en que los intereses nacionales prevalezcan. Y para estar bien en el mundo uno debe estar primero bien con uno mismo.

Fernando Iglesias se monta sobre un discurso posmoderno que, paradójicamente, está pasado de moda y es inservible para la realidad de éstas latitudes. Comparte las ideas de una sociedad pos-industrial de Ulrich Beck. Se sube sobre un progresismo sin brújula que nace a finales de la década del ochenta con la caída del muro de Berlín. Pero ese paradigma a esta altura de los acontecimientos es arcaico, ingenuo y no ofrece muchas respuestas para la realidad circundante.

No es entonces el modelo pos-industrial vs. el modelo industrial-arcaico lo que se juega en octubre. Lo que se juega en octubre es concluir con la industrialización germinada en los años 30’s y parida en los 40’s o volver a un sistema económico en el que prime el sector primario y terciario como lo quisiera Martínez de Hoz a principios de los 70’s y profundizado en los 90’s. El debate es entre una Argentina que mira hacia adentro y otra que mira hacia el océano. El debate está entre aquellos que quieren sentarse en la mesa de los poderosos del orden global aún a riesgo de ser servidos como cena y los que queremos un país en dignidad frente a un orden global en el que las relaciones de poder no se han modificado ni un ápice en su esencia. El debate sigue siendo aquél que nos ha atravesado a los argentinos desde nuestros orígenes: completar la liberación nacional.


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[2] La entiendo en los términos explicitados en los textos de Aldo Ferrer.