
La pregunta sería “¿por qué?”, es decir, por qué quienes representan los intereses corporativos no pueden construir volumen político capaz de aglutinar mayores fuerzas. Desde Marx a ésta parte, pasando por Gramsci, Laclau y Poulantzas, sabemos algo: aquél grupo que pretenda convertirse en una clase políticamente dirigente no debe encerrarse en sus intereses económicos particulares sino que debe presentarse como garante de los intereses generales de la sociedad. Estamos hablando de hegemonía, claro. Existe un déficit de hegemonía (en los términos aquí planteados) en la oposición –y en Cobos en particular- para presentarse como representantes del pueblo entero y no como portavoces del campo.
En éste sentido, se puede decir, que CFK (y en alguna medida Ricardo Alfonsín) se presenta como una candidata de todos los puntos cardinales del territorio y no tan sólo de los húmedos prados de la pampa sojera.
PD: en serio, si alguien tiene datos acerca del paradero de la mesa de enlace, avisadme.
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